Una noche a eso de las 2 a.m.,
después de más de 10 horas de manejo desde mi otrora vecindario en Rochester N.Y.
y habiendo superado las tribulaciones propias de hacerse “camote” en el Triboro
Bridge a eso de la media noche, finalmente llegué a la I495 East y pues igual
sin saber exactamente hasta donde, manejé por unos 40 minutos hasta ver un
nombre familiar, Melville, de repente
entendí todo descansé prendí un cigarro y en la primera rampa me chispé de la Interestatal y busque un
lugar para echar una pestaña de unas
horas previo a mi evento del día siguiente.
Todo esto viene como resultado de
haberle hecho caso a las instrucciones dadas de manera verbal por parte de un amigo
pseudo rastaman que en su muy típico patois y en una explicación muy a la
jamaiquina sólo distinguí las palabras Moby
Dick y writer. Cuando paré a cargar gas en White Plains, debí haber comprado un
mapa de esa parte de NY, aunque un
hombre de a devis jamás usa o compra
mapas y fuera de la discusión está el que uno se detenga a preguntar a parroquianos de la zona, al menos Cristóbal
Colon no lo hizo.
Melville N.Y., además de ser el lugar donde los corporativos e Canon y Nikon tienen sus oficinas en
USA, es un lugar al que llamaron así en honor a Herman Melville, que dicho sea de paso es el autor de Moby Dick, eso ultimo está más que de sobra decirlo ya
que todo aquel que fue a escuelas públicas de educación media básica sabe que Mr. Melville es el autor de tal libro,
coincidimos en eso, vdd?.
Moby Dick además de ser una obra clásica y representativa de la literatura
decimonónica norteamericana, ha aportado elementos que caen AdHoc a la muy malinchista cultura nuestra iconos alegóricos de mal concebido status, por ejemplo la marca Starbucks es una palabra tomada de ese libro.
Años después de mi involuntario
extravió en el área de Brooklyn/Queens,
durante la víspera de una navidad y harto de escuchar música vieja y sobre todo
en un afán de modernizar mi tendencia musical, cada vez más vetusta, y en
directo conflicto con mi muy fuerte obstinada tendencia a escuchar Delta Blues, Chicago Blues y Piedmont Blues,
me dije: “ Al carajo, no más música de negros marginales analfabetas” - tal como mi compadre alguna vez y de manera insolentemente osó llamarles - pues en esa envalentonada dosis de rebeldía
decidí comprar lo que fuera y que sonara moderno.
DJs, electrónico, pues que podría pasar? No acaso todos lo escuchan, en la peseras, en
el metro y hasta en la así llamada TV cultural mexicana - de seguro es el sonido del
futuro. Pero Dios, Dios mismo protege la
inocencia y resguarda mis caminos, cuando tuve la oportunidad de acercarme a un
puesto de CDs en un bazar decembrino que se instala en la Glorieta de las
Cibeles, le solicité al muy docto vendedor me recomendara algo muy nuevo, de
eso que se escuchaba in situ.
De manera mañosa, creo yo, el
vendedor se deshizo de eso que en su inventario seguramente ya llevaba algo de
tiempo por ser un CD doble y original, lo compré a la ciega, una cita a
ciegas. El álbum resultó ser una joya, Play/B sides de Moby, un multi-instrumentalista neoyorkino que en
todo el álbum toca todos los instrumentos y hace todas las voces. Un Mike Oldfield moderno. De él yo ya tenía una pista dado que mi amigo S.
Freyer alguna vez me prestó para opinión
el Animal Rights opera prima de este
músico.
Play/B-Sides es un álbum en
edición especial doble, por alguna razón así lo vendían, actualmente venden el
B-Sides como álbum aislado y ya no en Bundle
como el que yo compré.
Abordemos Play, obra de 18 piezas
muy bien trabajadas, que inicia con rolita una semi a capela llamada Honey, en
la que Moby parece profanar la sagrada
progresión básica de 12 compases del Blues al incluir sampleos y sintetizadores
a la par de un riff de piano que parece saltar en un mismo lugar a lo largo de toda la canción. Poco ortodoxa pero Honey es una canción muy bien lograda,
al principio no me gustaba pero escuchandola con detenimiento uno descubre lo bien
hecha que fue esa mezcla de blues y techno.
La segunda canción del album Porcelain, una suave rola de más de 4
minutos con un piano bastante decente que rescata a la canción y que gracias a
ello, puede perfectamente sobrevivir sin
los adornos que Moby inserta en el estilo de “samplings”. Es una canción sofisticada
en su sonido y construcción rica en sonidos e instrumentos.
En adición a estas dos anteriores
Play agrega tres rolas que a mi entender
son lo mejor de este álbum y que hacen que sea un gran, gran álbum: Everloving, Guitar, Flute and String y Why
does my heart feels so bad? .
Dos joyas perdidas de este álbum
llamaron mucho mi atención y cambiaron el paradigma inicial que tenia de Moby, son dos instrumentales,
característica muy extraña de este álbum dado el tiempo y género musical en que
se desenvolvía Moby, esto habla muy bien de los talentos del músico. La primera de estas joyas perdidas es Everloving, inicia con una acústica
arpegiada moviéndose entre los acordes de Mi menor, Do y Sol con un interludio en La menor y Re (algún día
intenté aprenderla pero infructuosamente) todo el tiempo escoltada de ese eterno
piano que Moby usa para acompañar a la gran mayoría de las rolas de este álbum.
Esta rolita de Everloving es, a mi
gusto y opinión, prima hermana de esa otra obra de arte llamada Sing Along Junk de Paul McArtney. La otra instrumental de gran calidad artística es Guitar, Flute and String a la cual un hiss noise le da un ambiente más nostálgico una sensación
de austeridad sonora muy interesante.
Why does my heart feels so bad?, una vez más inicia con un riff de
piano que engancha y te invita a seguir escuchando, una rola dinámica que jamás
pierde la nostalgia inyectada en los primeros compases donde Moby plantea la
gran pregunta misma que es repetida a lo largo de los 4,25 minutos que dura la
canción. Acertadamente Moby jamás responde a la pregunta.
El resto de las rolitas no podría
llamarlas de relleno, y mucho menos música de elevador ya que muy lejos están
de serlo. Son complementos al concepto musical desarrollado en este trabajo. Muy
recomendables, además de las ya comentadas son Rushing, Natural Blues, Run On y
Southside, a esta última pónganle mucha atención es muy buena también.
De todo el álbum la única rola
que contiene ese toque de “modernidad rebelde” que yo buscaba es una llamada Machete, la cual puede ser extirpada de
este disco y no habrá gran pérdida, es mas jamás nos enteraremos.
En 2003, los editores de la Revista Rolling Stone colocaron este álbum en el lugar 341, de la lista de los 500 Greatest Albums of All Time
En 2003, los editores de la Revista Rolling Stone colocaron este álbum en el lugar 341, de la lista de los 500 Greatest Albums of All Time
¿Lo comporo o no lo compro?
Play de Moby, es un muy
buen álbum que le dará variedad a la fonoteca de quien esté armando una buena
colección y quiera diversificar su acervo.
En MixUp hay dos versiones de
este álbum, la versión nacional está en los acostumbrados $99.00 varitos e incluye
las 18 rolitas que conforman este álbum. Hay una versión importada que
contiene las mismas 18 rolas pero está en $290.00 pesos, jamás le vi la diferencia entre una y
otra. Ojo con ese punto.
Este álbum no se vende en el iTunes
Store y por favor no compren ese que se llama Go – The Best of Moby y si lo hacen no digan que se los
recomendaron en este Blog.

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